En la empresa, ¿soy patrón, dueño o líder? Para el líder no hay fracasos, hay aprendizaje; aprende de sus errores. En las PyME familiares en ocasiones sucede algo particular: los padres capacitan a sus hijos en universidades caras y de renombre. Cuando los hijos regresan después de cinco o seis años les dicen orgullosos a sus padres: "bueno papá, ya estoy preparado para asumir responsabilidades". Y el padre les contesta: "bueno seguí haciendo lo que hacías en la empresa antes de comenzar la universidad que yo te voy a avisar cuando tomarás otra posición". Andrés Lacko, especialista en coaching organizacional, hizo el planteo que, en muchos casos, se da en empresas tucumanas.
Lacko llegará a esta ciudad el 5 de mayo para brindar el taller "De qué hablamos cuando hablamos de Comunicación", en el Hotel Tucumán Center, organizado por la Consultora Icono-Imagen y Comunicación. Antes habló con LA GACETA. "Muchas veces los máximos responsables de la organización confunden la necesidad de ceder un espacio o delegar con la palabra debilidad. En ocasiones también confundimos en nuestro colaborador un error con fracasar o con negligencia", puntualiza. "Ceder poder -agrega el consultor- significa tomar conciencia que asumo la responsabilidad de mi sucesor tanto profesional como emocionalmente.
Ahora bien, luego de definir liderazgos, puede encararse el camino que debe seguir la compañía. Y esto abre interrogantes. ¿Tengo una empresa que aprende o "simplemente exitosa"? "Si la respuesta es la segunda probablemente tengamos que enfrentarnos con desafíos inimaginados en el presente contexto de cambio vertiginoso", dice.
Según Lacko, el error sólo es aprendizaje si, en lugar de hallar culpables, se busca profesionales responsables. Según el consultor, entramos vertiginosamente a un mundo empresarial que requiere no tanto de respuestas sino de mejores preguntas que permitan observar nuestra manera de pensar, de relacionarnos con los demás, de dejar de buscar de tener razón en forma compulsiva para comenzar a obtener resultados diferentes. Y es en ese contexto en el que líderes, mandos medios o simplemente empleados deben estar atentos. "No puedo permitirme, que, aquello que hoy no puedo cambiar, influya y determine lo que si puedo", sugiere Lacko. Eso hace de uno responsable directo del destino.